11 DE SEPTIEMBRE DÍA DEL MAESTRO - Domingo Faustino Sarmiento: La intensa vida de un hombre multifacético

Memoria 11 de septiembre de 2019 Por
Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en El Carrascal, uno de los barrios más humildes de la ciudad de San Juan. Sus padres tuvieron quince hijos, de los que sólo sobrevivieron seis.
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Gran parte de su formación fue autodidacta, gracias a un fuerte apego a la lectura, y a los 16 años se incorporó al Ejército unitario del general José María Paz para enfrentar a tropas montoneras de Juan Facundo Quiroga.
Pero cuatro años más tarde Quiroga derrotó a Paz, logró tomar la capital de San Juan y Sarmiento decidió exiliarse en Chile, donde tuvo primera hija, Ana Faustina, fruto de un amor con una alumna.
Regresó a San Juan a los 25 años y fundó el periódico El Zonda, pero luego de cuatro años volvió a Chile y se dedicó a dos de sus profesiones: el periodismo y a trabajar como consejero escolar.
Mientras tanto, se casó y adoptó a su hijo Dominguito.
La importancia que le asignaba a la creación de un diario dejó en claro sus posiciones ideológicas y políticas, al asegurar que un periódico contiene la medida de la civilización de un pueblo.
La dicotomía civilización y barbarie va a cruzar toda su vida:
Rosas, Quiroga, Peñaloza, Solano López, los gauchos y pueblos indígenas serán la barbarie; y la ciudad, el progreso y la cultura europea, responderán al concepto de civilización.
En Sarmiento se hace casi imposible diferenciar entre su obra literaria y su obra política: su obra más importante, Facundo, fue publicada en Chile y se constituyó como la piedra fundacional de su posición ideológica.
Por encargo del Gobierno chileno, a los 34 años realizó un viaje por Europa y Norteamérica y a su vuelta comenzó a relacionarse en forma más cercana con los opositores del Gobierno de Rosas, entre ellos, Esteban Echeverría, Alberdi y Urquiza.
En 1851, Urquiza -por entonces gobernador de Entre Ríos-
conformó el Ejército Grande para enfrentar a Rosas.
Sarmiento se unió a la partida como teniente coronel y cronista militar y, a los 41 años, participó de la batalla de Caseros en la que triunfaron las tropas de Urquiza.
Pero sólo algunos meses después ya estaba distanciado del líder entrerriano y pasó a las filas del Gobierno de Mitre, quien había efectuado un golpe para sacar a Urquiza del poder.
Durante 10 años, el país quedó dividido entre el Estado de Buenos Aires y la Confederación, que agrupaba al resto de las provincias y tenía sede en Paraná.
En 1861 las tropas porteñas derrotaron en la batalla de Pavón a las de la Confederación. Bartolomé Mitre quedó a cargo del nuevo Gobierno nacional y a los 50 años Sarmiento se transformó en gobernador de San Juan.
Para 1863, el privilegio del puerto de Buenos Aires volvió a generar malestar en las zonas pobres de cuyo y el levantamiento del caudillo riojano Chacho Peñaloza, por lo que el gobernador sanjuanino decretó el estado de sitio y ordenó la persecución del líder federal.
Peñaloza fue encontrado en su casa, donde ofreció su rendición, a pesar de lo cual fue degollado y su cabeza fue expuesta en una plaza pública a pedido de Sarmiento.
Este hecho y la declaración inconsulta del estado de sitio le valieron críticas por parte del Gobierno nacional y Sarmiento decidió renunciar.
A pesar de eso, se sumó como ministro al Gobierno de Mitre y comenzó un viaje por Estados Unidos en el que acentuó sus ideas liberales.
Durante su periplo por el extranjero comenzó la guerra contra el Paraguay, la que él mismo había incentivado con sus críticas al líder paraguayo Solano López.
En plena batalla de la Guerra de la Triple Alianza -Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay-, Sarmiento asumió a los 57 años como presidente de la Nación y prolongó la contienda durante dos años más.
Paraguay quedó con una población diezmada -pasó de 500 mil a 100 mil habitantes- de la cual sólo el 10 por ciento eran hombres, ya que casi todos murieron en la guerra.
Entre sus acciones de gobierno se destacan la creación de unas 800 escuelas, el tendido de 5 mil kilómetros de cables telegráficos, haber triplicado las líneas férreas e implementar en 1869 el primer censo nacional.
Pero mientras todo eso se desarrollaba, también lo hacía el avance de las tropas militares sobre territorio indígena con el asesinato de miles de pobladores originarios.
Retirado de la Presidencia, siguió trabajando en diversos cargos públicos y continuó ejerciendo el periodismo desde el periódico La Tribuna y El Censor.
Ya profundamente sordo y con una insuficiencia cardiovascular y bronquial, Sarmiento se trasladó paradigmáticamente a Paraguay, la misma nación con la que estuvo en guerra y en la que había muerto en batalla su hijo Dominguito.
El 11 de septiembre de 1888 la muerte lo encontró en Asunción, a los 77 años. 

A 131 años de la muerte del "padre de la educación" argentina

Lejos de haber quedado en el mármol de la historia, la figura de Domingo Faustino Sarmiento continúa aún ahora, a tantos años de su muerte, en constante debate y resignificación, tal vez por su personalidad multifacética y por la pasión con la que plantó y desarrolló sus ideas.
Fue un avesado político, educador, militar, periodista e intelectual, pero antes que todo diversos especialistas consultados por Noticias Argentinas coincidieron en destacar su condición de ‘hombre de Estado‘, de esos que no abundaron en la historia argentina.
De todos modos la figura de Sarmiento (1811-1888), como la de otros próceres de la historia nacional, fue y sigue siendo objeto de análisis revisionistas, que piden contrapesar la balanza y condenan las implicancias políticas de las famosas categorías de ‘civilización‘ y ‘barbarie‘.
En ese orden, el periodista e historiador Osvaldo Bayer consideró que ‘se debería analizar la figura de Sarmiento en profundidad, para ver lo bueno y también lo malo; y no tenerlo como un héroe en el mármol‘.
En esa misma línea Mariano Nagy -historiador e investigador de la UBA- precisó que ‘Sarmiento, junto a otros, han sido elevados a la categoría de héroes inmaculados, de vidas cargadas de sacrificios y abnegaciones, a tal punto que ningún mortal puede siquiera soñar con alcanzar‘.
‘Porque señalarle un error o proceder equivocado a Domingo -que cuando era chico nunca faltó a la escuela- no cabe en la invención de estos hombres de mármol y podía ser tildado de traición a la patria‘, expresó.
Por su parte, la presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados de la Nación, Adriana Puiggrós, propuso que ‘Sarmiento debe ser recordado en las aulas contando la historia en su integridad, es decir, humanizándolo‘.
En diálogo con Noticias Argentinas, la ex directora general de Educación y Cultura bonaerense puntualizó que ‘Sarmiento fue quien organizó y extendió el sistema escolar que había sido fundado por caudillos como Estanislao López y Artigas. Sarmiento, junto con Mitre, Avellaneda y Roca, extendieron el sistema educativo‘.
‘Le dio mucha importancia a la educación y fundó muchas escuelas, sobre todo cuando la construcción de edificios se atrasó por la guerra del Paraguay‘, agregó.
Para la legisladora, ‘Sarmiento logró darle una concepción a la educación, trajo desde Estados Unidos a América del Sur la idea normalista, que era muy de avanzada, que hablaba de una escuela primaria organizada, estatal, laica y gratuita‘.
El presidente del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia, Rafael Sarmiento, un sobrino biznieto segundo del prócer, comentó que ‘cuando el Gobierno de Chile lo envió de viaje para conocer los procesos educativos de distintos países, se deslumbró completamente con el progreso de los Estados Unidos‘.
‘Y las maestras que trajo fueron la máquina inicial del proceso civilizador de la educación argentina‘, subrayó.
En cambio, Bayer manifestó que ‘su admiración por Estados Unidos llevó a Sarmiento a contratar maestras para enseñar en la Argentina, cuando debería haber encontrado un término medio:
valorar las culturas de los pueblos originarios y las culturas que nos traía Europa, en lugar de imponer una sobre otra‘.
Al respecto, Puiggrós sostuvo que ‘Sarmiento fue muy contradictorio porque extendió la educación común pero al mismo tiempo descalificaba a la población argentina que se debería educar en las escuelas‘.
En concordancia, Bayer aclaró que ‘lo que hizo por la enseñanza, gratuita y para todos, ha sido su principal obra positiva; pero lo negativo era su idea de progreso: creía que todo lo que no se amalgamaba a lo que llevaban adelante los grandes países era retroceso‘.
‘Es impresionante el racismo de Sarmiento -continuó Bayer-, su forma despreciativa hacia los pueblos originarios, hacia el gaucho, hacia el criollo. Es más, hay un capítulo del que no se habla es de su racismo contra los judíos. Y eso hay que ponerlo porque no puede ser que un personaje inmortal haya tenido esas bajezas‘.
Consultado al respecto, Rafael Sarmiento desestimó la crítica y aseguró que ‘Sarmiento no fue racista‘.
‘En la historia de la civilización, el tema del racismo de Sarmiento es un tema descartable. Además, ningún proceso civil puede realizarse sin el aporte y la inteligencia que se dan en otros países‘, añadió.
Para el descendiente del prócer, ‘él estaba en contra de la barbarie pero no era racista. Incluso estaba a favor de la educación de las mujeres, cosa que no sostenía (Juan Bautista) Alberdi‘.
Por su parte, Nagy relató: ‘hay un aspecto grotesco pero simbólico que se le adjudica a Sarmiento y es la adopción de los gorriones en nuestro país, especie europea que haría sucumbir a muchas aves autóctonas‘.
‘Más allá de la veracidad o no de este acontecimiento, queda expresada una alegoría animal acerca de lo que Sarmiento consideraba que debía hacerse para civilizar a la Argentina, es decir, desplazar a los autóctonos para ser reemplazados por los europeos‘, completó el investigador.

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